Para
empezar esta ruta, habrá que caminar desde la plaza, por la
carretera que conduce hacia La Caldera de Los Pinos de Gáldar.
A los 5 minutos encontraremos la señalización del campo de
fútbol. Hemos de coger la pista que nos conduce allí, para
en el pozo que tiene el nº 8 en su pared, coger el camino
que sale a la derecha y sube justo por el borde del pinar.
Este camino, rehabilitado y de muy buen trazado, nos conduce
directamente a la carretera general que va a La Caldera de
Los Pinos de Gáldar. En su ascensión podremos disfrutar de
bellas panorámicas del Montañón Negro, Montaña Los Pajaritos
y la propia Caldera. Una vez en la carretera, caminamos hacia
arriba, hasta encontrar un cartel que señala el límite de
un espacio natural protegido. Bajo el cartel hay un magnífico
sendero que nos adentra en el pinar. Cruza una pista, se cruza
otra y se inicia una pequeña subida, por la ladera de enfrente,
sobre picón, hasta un cruce de caminos donde hay un cartel
semejante al anterior. Éste indica el límite del Monumento
Natural del Montañón Negro. A la izquierda, entre muros de
piedra seca, asciende un ancho camino, que es una antigua
cañada. Es recomendable tomarse esta subida con paciencia,
pues, aunque es corta, es fuerte. Recomendamos parar no sólo
para recuperar, sino para observar el hermoso paisaje que
queda a nuestras espaldas, y los antiquísimos pinos de la
Caldera.
Al llegar a ésta, y tras un
merecido descanso, iniciamos el camino de descenso a Fontanales.
Caminamos por la carretera general, hasta el cruce de la carretera
entre Valleseco y Fontanales. Justo en el cruce, y tras caminar
unos cinco metros dirección Fontanales, parte una pista, de
picón, que nos conducirá directamente al punto de partida,
evitando siempre en los cruces las pistas que suben.
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