Esta
ruta circular es de las pocas que nos ofrecerá un aspecto
bastante diferente, según la estación del año en la que la
hagamos. Las plantaciones de castaños y robles (Quercus robur),
especies no autóctonas y caducifolias, dan un colorido y una
estacionalidad a esta zona, que poco tiene que ver con el
resto de la comarca y de la isla. El camino hay que comenzarlo
en Valsendero y buscar la pista que se dirige hacia el barranco
del Andén (mirando hacia la cumbre, el de la izquierda). Nada
más cruzar el barranco, nos encontraremos con una puerta de
la Heredad de aguas de Arucas y Firgas. Aquí, será necesario
coger un sendero que, a la derecha de la puerta y paralelo
al cauce del barranco, nos conducirá hasta una casa de la
Heredad. Desde aquí, hasta arriba, todo el camino es por pista,
debiendo coger en un primer cruce la pista de la derecha,
para ya adentrarnos en la profundidad del barranco. Un aviso:
los cruces de pistas que describimos son claros y anchos;
en ocasiones, habrá pequeños cruces que nos harán dudar. Las
pistas donde señalamos los cruces son transitables por coches,
debido a su buen estado; las que ofrecen dudas, no. La ascensión,
muy cómoda, la habremos realizado entre espectaculares castaños,
algunos centenarios, un pequeño grupo de casas-cueva y entre
un pequeño rodal de laureles, entre los que se encuentran
algunos pies de grandes dimensiones. Asimismo, hay buenas
plantaciones de perales, manzanos y membrillos. Un nuevo cruce
y a la derecha, para pasar entre unas casas y continuar el
ascenso entre bellas panorámicas. En el tercer cruce, la pista
de la izquierda nos llevará hasta la carretera de Valleseco
a Teror.
Al llegar a la carretera, se
camina hacia la derecha unos 200 metros y emprendemos la bajada
hacia Valsendero por la pista de la derecha, que entre un
bosquecillo de castaños nos conducirá, evitando siempre la
entrada en las fincas privadas, hasta Valsendero, punto de
partida de este singular trayecto.
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