Enfrente de la tienda, justo
delante de la cabina telefónica, se sube por la carretera
unos 200 metros y cogemos la callecita de la derecha hasta
el final. Desde aquí hay una magnífica vista del caidero.
El término caidero hace alusión a los paredones de los barrancos
en los que se forma un salto de agua cuando llueve. Al final
de la calle, continua una vereda que entre pitas, primero,
busca el barranquillo, después, lo cruza y asciende entre
cañas, ya por la otra vertiente, hasta la carretera general.
Antes, a media subida, está una pequeña fuente, visible por
la existencia de ñameras a su alrededor.
Una vez en la carretera, nos
dirigimos a la izquierda, buscando una palmera solitaria,
enfrente de la cual, unos 10 metros más arriba, hay un camino
que, en ligero ascenso, nos conducirá al comienzo de una pista.
Aquí, dejamos la pista y, sin camino aparente, subimos siempre
en dirección hacia Pico Viento, visible en todo el camino.
Las suaves lomas nos permitirán, con un poco de paciencia,
alcanzar la cumbre de este pequeño pico, desde el cual hay
una de las mejores vistas de Tamadaba y alrededores.
A la hora de bajar, sin camino,
pero muy fácil, lo realizaremos siempre en dirección
sur, hasta una pequeña pista que, a la derecha, nos conducirá
hasta un cruce, donde cogeremos la pista de la izquierda hasta
El Saucillo. Aquí continuaremos hasta Hoya de Pineda, primero
por la carretera, para fijarnos después cómo a la izquierda
de ésta hay tramos de senderos que acortan el recorrido del
asfalto hasta el punto de partida.
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